
Por lo regular, cada marzo y diciembre visito a mis abuelos que residen en Oaxaca, en un pueblo que se encuentra a 20 minutos de la ciudad, lamentablemente, éste diciembre ha sido una excepción.
Mi último viaje fue en solitario, me dedique a viajar de pueblo en pueblo en camiones de redila, autobuses, y uno que otro “aventón” ocasional cuando me relacionada con algún habitante del poblado donde me encontraba…
Espero volver a principios del año entrante para reencontrarme con mis abuelos y traer a mi regreso la dotación de chocolate correspondiente … mientras, aquí dejo un recuerdito de esos viajes…
